martes, 18 de marzo de 2014

Mobile killed the rarity stars


Decía un videoclip de los años 80 del siglo XX del grupo Buggles, 'Video killed the radio stars', sobre como el avance tecnológico había acabado con las estrellas de la radio 'Pictures came and broke your heart, put the blame on VTR' cantaban... ¿Qué tiene que ver ésto con las aves raras? Bastante. Y no hablo de la estética ochentera ni de la canción, de interés opinable. Sino del trasfondo.


La recogida de observaciones de aves raras avanza con la técnica al ritmo de la necesidad derivada de la rápida puesta en circulación de las citas que se conocen. Antes de la era internet, los números de teléfono (birdlines) eran la fuente de información lógica, particularmente en los países con tradición ornitológica (nunca hubo teléfono alguno de estos en España).


Posteriormente los 'pagers' o buscas usados por ejemplo por médicos de guardia, fueron también usados en este campo, también en estos paises más 'avanzados' ornitológicamente hablando.

Los comités de rarezas nacionales iban recibiendo la información que los autores enviaban vía carta tradicional, con sello y fotografias -incluso diapositivas- adjuntas, que a veces se perdían en el limbo del sistema postal nacional de turno. Estas misivas eran respondidas asímismo con una cartulina de agradecimiento manuscrita que el autor recibía tiempo más tarde en su casa dando cuenta de la recepción de tal o cual cita. Cada més, esperábamos ansiosos la llegada de British Birds y Birding World. Y cada dos Alula  (entre 1995 y 2008) y Dutch Birding. Hoy día solo quedan la primera y la última. Una lástima. ¿O está también tal vez algo relacionado con lo que sigue a continuación?



Todo cambió con la llegada de internet. El correo electrónico era la panacea. Comunicación instantánea, listas de correo donde seguir a aquellos autores de libros o artículos de revistas especializadas que solo conocias 'de nombre' y a los que podias escribir. Y algunos contestaban y todo!. Proliferaron listas de correo como la veterana 'EBN' o la aún fundamental 'ID-Frontiers'. Poco a poco este fenómeno fue implantándose y en españa apareció la generalista 'Avesforum' y diferentes listas para tal o cual cosa, que duran o han durado más o menos tiempo. Unas locales, otras de comunidades autónomas, aún otras de grupos, como la de rarezas 'Rarebirdspain', creada el 18 de febrero de 2005 y con 302 inscritos el 18 de marzo de 2014.

Los comités de rarezas empezaron a comunicarse entre ellos también por internet, dinamizando la asociación europea de comités y listas nacionales, AERC, con también lista (cerrada) propia. Y en España se abandonó la circulación de citas via paquete postal con fotocopias para pasar primero a la circulación de cds via postal y ya más adelante, hace tan solo cuatro o cinco años via totalmente digital.

Esta era digital hizo que algunos pioneros decidiesen montar una web con citas aquí o allá, como la Rarebirdspain, creada en septiembre de 2000 y online ininterrumpidamente desde entonces. Pero en los primeros tiempos había que saber codificación html para tener un espacio mínimanente inteligible en la red. Con el advenimiento de los blogs, particularmente de blogger y de wordpress, esta creación de espacios web se 'democratizó' y hubo una avalancha de espacios webs personales y propios donde explicar lo que se veía en el campo, tal o cual grupo de aves en profundidad, temáticas diversas o cuestiones de opinión como la presente. Los blogs cambiaron la filosofía ornitológica de la web, al menos en este país. Primera pequeña revolución en la ornitología de internet a mi juicio.



Y entonces llegó el éxito de facebook y luego twitter. Todo el mundo era 'amigo' o tenía tal o cual página en estas redes sociales. U otras, pero éstas tal vez las de mayor aceptación social ornitológica. Y se pudieron añadir 'applets' (como ventanas autoactualizables) a blogs y webs. Y casi había más visitantes en las páginas de facebook y twitter que diariamente en la web 'madre'. Una segunda revolución que llegó para quedarse. Al menos de momento.



La mejora de codificación php y similares en páginas permitieron facilitar la existencia de bases de datos online para aquellas webs con financiación profesional (no para el resto de los mortales que mantenemos la web 'a mano') y en algunos lugares se podía colgar las citas 'en directo' con salida gráfica, listados y demás. Aunque en ocasiones esas bases de datos fuesen 'lentas' y bastante gente prefiriese aún la lectura de los 'blogs' o 'webs' con un sistema html más clásico.


¿Y entonces qué pasó? La tercera revolución. Un invento que vino no solo a complementar, sino a modificar el uso de todos los anteriores: los smartphones o móviles con conexión a internet y aplicaciones de chat tipo 'whattsapp' o, secundariamente, 'telegram' o 'line' que permiten chatear, gratis, con grupos de autores, desde cualquier sitio y no depender de un ordenador. Con estas aplicaciones, los autores envian sus citas al grupo y comentan lo que han visto o envian fotos que la gente aplaude, comenta o critica, sin esperar a la publicación en ninguna lista de correos ni otras fuentes de información. Pero en el móvil en principio se quedan. Y no se pueden consultar, sin dificultad, en el futuro, siendo efímeros relatos que imponen un ritmo que no todo el mundo puede, o está dispuesto a seguir.




En este mundo que parece en loca carrera constante hacia lo desconocido y con el mundo de la ornitología comiéndose todos los caramelos que llegan a su alcance (porque están buenos, se supone...), el papel de los comités de rarezas en este marco de la sociedad de la información con redes sociales, móviles, blogs, webs etc., no ha evolucionado significativamente. Hay que darse cuenta que la situación actual permite a un autor casi una validación ‘popular’ de las citas de las aves ‘raras’, disminuyendo el papel transcendental que tenian los comités en otros tiempos. Al menos en cuanto a la percepción de los autores, ya no necesariamente motivados por la necesidad de que un colectivo de expertos les homologue su observación, normalmente años después.


Hoy día se ‘homologan citas’ podemos decir que ‘por aclamación popular’, tanto por internet como incluso vía smartphone, poniéndose rápidamente de acuerdo un colectivo de autores normalmente capacitado para dicho fin. Y los propios autores de la cita la colocan en su web o blog, la comunican a su grupo de observadores o como mucho y con suerte o gracias a la responsabilidad de un grupo fiel de colaboradores, la envían a una web de rarezas. Por el contrario, cada vez son menos los observadores que están concienciados en  contribuir por iniciativa propia al interesante y científico archivo de rarezas y siguen el procedimiento habitual de remitir la ficha al comité de turno para esperar al informe correspondiente, que llegará al cabo de años, para conocer si su cita ha sido homologada o no.

Igual que la época de las cartas con sello pasó, también parece que las comunicaciones via e-mail van de baja como lo demuestra, aun siendo un grupo activo y dedicado a las rarezas, el seguimiento del volumen de correos enviado a la lista Rarebirdspain que ha pasado  de más de 900 mensajes/año entre 2006 y 2009 a 800 entre 2010 y 2011, y con  la llegada de los smartphones, facebook o twitter a 579 en 2012 y 343 en 2013. Sin embargo la página de Rarebirdspain en facebook tiene 2156 'me gusta'  y hay 958 personas siguiendo diáriamente el twitter de @Rarebirdspain a fecha 18 de marzo de 2014. Hay otras listas que van francamente peor, por no decir que están muertas.

Parece que ante estas evidencias sea recomendable que los comites de rarezas se adapten a los cambios antes que éstos los pasen de largo y los dejen atrás. Pero también que los observadores sean responsables y recuerden la labilidad de algunos de estos medios. Estamos en una paradojo y una situación compleja, casi de película de ciencia-ficción si la hubiésemos conocido años atrás. Propugno, como mínimo, que la gente siga enviando sus correos electrónicos a las (democráticas por naturaleza) listas de correo. Y no usemos solamente redes sociales y medios en manos de muy pocas personas o grupos propietarios que controlan cada vez más todos nuestros movimientos... ¿porqué me suena todo esto un poco a George Orwell?...

La verdad es que la adaptación de los comités de rarezas a los 'nuevos tiempos' no se ha producido en todos los sitios. Contrastando con la situación actual de vorágine tecnológica, el mecanismo de funcionamiento de gran parte de los comités de rarezas no ha variado esencialmente desde su creación y tan solo se ha modernizado en cuanto a la metodología en la circulación de las citas vía e-mail o, en el caso del español, con la incorporación de Dropbox para el archivo y circulación de citas, aunque en otros paises están trabajando ya de otras formas para afrontar estos cambios tecnológicos. Es sorprendente que el uso del email o dropbox sea ya casi obsoleto o poco atractivo: más del 50% de las citas de los últimos informes de rarezas en España no hayan llegado de ‘motu propio’ sino que haya habido que perseguirlas, con la correspondiente carga adicional de trabajo, doblándolo o más, si se pretendía la mínima calidad necesaria. Esto sucede en un momento en que el público destinatario conoce perfectamente las citas que se produjeron ese año del informe, gracias a internet y móviles. Y lo que espera del mismo es tanto una relación significativa y representativa del año de turno como el valor añadido que representa la información que se aporta de análisis e información gráfica que lo acompaña, más allá de una mera enumeración de citas.

¿Es ese trabajo sostenible? Mobile killed the rarity stars? Mantener ese nivel es costoso y cada vez más difícil, sobre todo en el contexto voluntario en el que se desarrollan estas actividades en el seno de los comités de rarezas.  Aunque el uso del móvil se ha multiplicado y consolidado, es un medio de comunicación bueno, pero una lista de whattsapp no puede convertirse en un archivo futuro viable, ni seguro, a merced del propietario de la marca comercial que lo modifique en el futuro. O lo venda a otra red social. Ay! ¡Que ya lo han vendido!




Pienso que hay pruebas y publicaciones suficientes que demuestran que la época en la que las ‘rarezas’ eran algo anómalo o anecdótico ha pasado. No es ninguna frikada ni cuestión de coleccionismo victoriano. El papel de los comités de rarezas (mal nombre ya) ha dejado de ser el de mero certificador de la aparición de especies inusuales y ahora además incluye ser notario de los cambios en la composición de la avifauna estatal, ya sea por fenómenos de colonización biológica, por cambio climático, por efectos de meteorología o por expansión del rango de las especies. También por introducciones, porque no podemos dejar de lado el preocupante problema de las especies de origen incierto. El cariz de lo tratado y el volumen de información que se maneja requiere cierta profesionalización. Por no decir nivel de los que se encargan. O carisma, para atraer citas de los observadores cada vez menos necesitados de comités, como decíamos antes. Y por tanto, cierto margen de maniobra para poder 'capear ese temporal tecnológico' y ganarse la confianza de los observadores que son al fin y al cabo los que nutren de observaciones el trabajo de estos grupos científicos.



Probablemente habrá que analizar en el futuro hacia donde se va. Lo que está claro es que las revoluciones tecnológicas comentadas no van a ser las últimas ni mucho menos. Lo que también parece claro es que el tren ha pasado ya. Y no nos hemos subido a tiempo. Ahora solo queda por ver si se va a ser capaz de llegar a alcanzarlo por algún medio o bien quedarnos viendo el paisaje y dejando que se dirija a su destino, actualmente en manos del Sr. Zuckerberg, en buena parte. Time will tell. Y pararse a ver el paisaje tampoco es pecado. No somos Atlas aguantando el mundo...

Ah, el video con el que empezábamos el post. ¿Parece algo obsoleto no? Un poco como todo, al ritmo que vamos hoy día.



1 comentario:

Josep Lluís Cortés Montesinos dijo...

Totalmente de acuerdo. Las cosas parece que son así: rápidas, inmediatas,... efímeras. Habría que encontrar un equilibrio, pero es que esto de las nuevas tecnologías está aún en pañales.